El interés compuesto es el mecanismo por el que el dinero genera rendimientos sobre rendimientos anteriores. No es un truco financiero: es la diferencia entre una recta y una curva, y a lo largo de una vida esa diferencia es de un orden de magnitud.
1 // Simple frente a compuesto
Con interés simple los rendimientos se calculan siempre sobre el capital inicial y se retiran. Con interés compuesto se reinvierten, y pasan a generar rendimientos ellos mismos.
La forma de esa curva explica por qué tanta gente abandona: durante los primeros años apenas se distingue de una recta. El interés compuesto no recompensa la intensidad, recompensa no interrumpir.
2 // La regla del 72
Un atajo mental que funciona sorprendentemente bien: dividiendo 72 entre la rentabilidad anual se obtienen los años que tarda el capital en duplicarse.
| Rentabilidad anual | Años en duplicar | Multiplicador a 30 años |
|---|---|---|
| 2 % | 36 | 1,8× |
| 4 % | 18 | 3,2× |
| 7 % | 10,3 | 7,6× |
| 10 % | 7,2 | 17,4× |
Fíjate en la última columna: no crece de forma proporcional. Pasar del 2 % al 4 % no duplica el resultado a 30 años, lo multiplica por 1,8. Del 4 % al 7 %, por 2,4 más. Pequeñas diferencias de rentabilidad sostenidas décadas producen resultados que no se parecen en nada. Y por eso las comisiones importan tanto: un 1,5 % anual de más es una porción enorme del resultado final.
3 // El tiempo pesa más que la cantidad
Dos hermanos con la misma rentabilidad del 7 % anual.
- Marta aporta 200 € al mes desde los 25 hasta los 55 años: 30 años, 72.000 € aportados.
- Con capitalización mensual, su capital final ronda los 244.000 €. De ellos, 172.000 € son rendimientos.
- Pablo empieza a los 35 y, para compensar, aporta el doble: 400 € al mes hasta los 55: 20 años, 96.000 € aportados.
- Su capital final ronda los 208.000 €.
Corolario práctico: empezar pronto con poco bate a empezar tarde con mucho. Si sólo puedes apartar 50 € al mes, apártalos ya. La cantidad se puede subir después; los años perdidos no se recuperan.
4 // TIN, TAE y la letra pequeña
Cuando el interés juega en tu contra —un préstamo— aparecen dos siglas que conviene no confundir:
- TIN (Tipo de Interés Nominal): el tipo desnudo, sin comisiones y sin considerar cada cuánto se liquida.
- TAE (Tasa Anual Equivalente): incorpora comisiones, gastos vinculados y la frecuencia de capitalización. Es la cifra comparable entre productos, y por eso la ley obliga a publicarla.
Un préstamo con TIN bajo y TAE alto está trasladando el coste a comisiones. Compara siempre TAE con TAE. Y en el otro sentido: un depósito con TAE del 3 % y otro con TIN del 3 % no rinden lo mismo, el segundo rinde menos.
Un último apunte que se olvida a menudo: la fiscalidad interrumpe la capitalización. Cada vez que realizas una ganancia y tributas por ella, el importe del impuesto deja de componer. Por eso los vehículos que permiten diferir el impuesto —fondos de inversión con traspaso, planes de pensiones— tienen una ventaja estructural sobre operar comprando y vendiendo, aunque la rentabilidad bruta sea idéntica.